Setouchi International Art Festival passport

Una cita con el arte que se mezcla con la vida de la isla.

¡Venga a ver el Festival Internacional de Arte de Setouchi!


Usando Takamatsu como base, visite las seis islas en un viaje de 4 días y 3 noches.

Bajo un cielo añil sin nubes se desprende el azul brillante del Mar Interior de Seto.

Lo único que se dibuja en ese lienzo de profundo azul son las estelas blancas que dejan los barcos al pasar.

En este escenario único formado por siete islas que flotan en el mar se celebra un festival de arte sin igual.

Las obras se exhiben en diversos lugares, incluyendo las casas centenarias de las islas.

En su viaje descubrirá que, aunque la intención inicial es disfrutar del arte, acabará experimentando la vida en la isla.

En las islas el tiempo pasa lento y ocioso.

Usando Takamatsu como base, pasé cuatro días enteros viajando por las seis islas.

Día 1 Día 2 Día 3 Día 4
De Shodoshima a Teshima Naoshima Megijima/Ogijima Inujima

* Los números que hay en el texto corresponden a los números de las exposiciones de arte creadas para el festival. Son los mismos que aparecen en los mapas, en el sitio web oficial y en otros lugares.


Día 1 De Shodoshima a Teshima

  1. Proyecto biblioteca de tierra (nº 62) Proyecto biblioteca de tierra (nº 62)

            

    Casa de Shodoshima (nº 66)
    Casa de Shodoshima (nº 66)

            

    Iluminación para Shodoshima (nº 68)
    Iluminación para Shodoshima (nº 68)

            

    Net-Work (nº 60)
    Net-Work (nº 60)

            

    El barco del Tesoro (nº 59)
    El barco del Tesoro (nº 59)

            

    Was du liebst, bring ich auch zum weinen (Lo que amas también te hace llorar) (nº 11)
    Was du liebst, bring ich auch zum weinen (Lo que amas también te hace llorar) (nº 11)

            

    Storm House (nº 24)
    Storm House (nº 24)

            

    Shima Kitchen (Cocina isla) (nº 21)
    Shima Kitchen (Cocina isla) (nº 21)

            

    Les Archives du Coeur (Archivos del corazón) (nº 33)
    Les Archives du Coeur (Archivos del corazón) (nº 33)

            

    Primer día. Primero me decidí a viajar por Shodoshima y Teshima. Por la mañana, cogí el ferry del puerto de Takamatsu a Tonosho, un puerto de Shodoshima. El ferry hasta Shodoshima tardó una hora más o menos. Shodoshima es la mayor de las siete islas en las que se celebra el Festival de Arte, así que no creo que hubiera podido recorrerla a pie. Es mejor ir en autobús, alquilar un coche o intentar otros medios. Una vez que llegué al puerto de Tonosho, me dirigí a la antigua Escuela de Primaria Onude, que alberga la exposición “Proyecto biblioteca de tierra” (nº 62), de Koichi Kurita y Sense Art Studio. El suelo de la biblioteca de esta vieja escuela se usa como escenario para el "Proyecto biblioteca de tierra", que provoca en el visitante una sensación de confusión a la vez que impactante. En la misma escuela también hay un centro de información del Festival. El personal del centro de información me trató con mucha amabilidad y me indicó la mejor forma de ver las exposiciones empezando desde allí. Siguiendo sus recomendaciones, inicié la marcha por un camino entre las montañas por detrás de la escuela y por el que no pasaban coches. Las exposiciones están colocadas a lo largo de este camino, de forma que se puede ver desde la nº 63 hasta la 67 mientras se va caminando. De todas las obras expuestas, me impresionó mucho “Casa de Shodoshima” (nº 66) del artista Wang Wen-Chih. Es tan grande que hasta puedes entrar a descansar un rato. Al volver a la carretera desde “Casa de Shodoshima”, verá una parada de autobús no muy lejos. Pero antes de subir al autobús, puede pararse un poco en “Iluminación para Shodoshima” (nº 68), obra del grupo Sense Art Studio. Una mujer de la isla que estaba allí se mostró preocupada al ver que no llevaba gorro y me preguntó si no tenía miedo de que me diera una insolación. Me sentí mejor solo por ver su amabilidad. Me monté en otro autobús y me dirigí de vuelta al puerto de Tonosho. Desde allí fui caminando hasta la playa que hay cerca de la Oficina de asuntos generales de Shodoshima de la Prefectura de Kagawa. Allí estaba “Net-Work” (nº 60), de Suh Do Ho. A primera vista no parecen más que túneles cubiertos de redes, pero, al acercarse, uno aprecia que la red está hecha de pequeñas personitas. Quizá el artista se ha basado en las redes que usan los pescadores para el material con el que dio forma a las personas, y el telón de fondo es la isla. Si va al oeste desde aquí, verá “El barco del Tesoro” (nº 59), de Ryo Toyofuku, que está encallado en el puerto frente a Angel Road. El interior de este barco negro está decorado con camisetas rojas y adornos de oro. Es como si fuera un barco del tesoro de verdad, pero entre y eche un vistazo a los ornamentos. Menuda idea ha tenido el artista, es muy interesante. Cuando fui había una familia dentro y los niños estaban encandilados.

    Desde aquí volví de nuevo al puerto de Tonosho y me monté en el ferry que iba para Teshima. Me bajé en el puerto de Ieura, que queda un poco al oeste en el norte de la isla, y me dirigí hacia “Was du liebst, bring ich auch zum weinen” (Lo que amas también te hace llorar) (nº 11) de Tobias Rehberger. Este edificio se usa como restaurante, pero dentro de esta casa vieja te espera un mundo contemporáneo blanco y negro. El escenario me dejó profundamente impresionado. Desde Ieura se puede coger un autobús para Karato-oka, un grupo de edificios en la parte oriental. Aquí hay expuestas una serie de obras, como “Storm House” (nº 24), de Janet Cardiff y George Bures Miller, donde pude experimentar algo parecido a lo que se siente en un parque de atracciones. “Shima Kitchen” (Cocina isla) (nº 21), de Ryo Abe es un restaurante que sirve una buena ración de comida de Teshima. Me quedé allí un rato a reponer fuerzas y luego continué hacia el puerto de Karato, mi última parada. A unos 12 minutos a pie desde la parada de autobús está “Les Archives du Cœur” (Archivos del corazón) (nº 33), de Christian Boltanski, una exposición que no hay que perderse. Junto con el sonido de los redobles del corazón, la vista de esta instalación me sobrecogió enormemente. En el camino de vuelta al puerto de Kataro, un lugareño volvió a preocuparse por mi salud al decirme que podría coger una insolación. Estoy encantado con la gente de esta isla, todo el mundo es igual de amable y de simpático. Cuando volvía a Takamatsu saliendo desde Tonosho, seguía teniendo la sonrisa de felicidad que se me quedó. Así terminó mi primer día bien aprovechado por las islas.

Día 2 Naoshima

  1. Mukaejima Project (nº 7)
    Mukaejima Project (nº 7)

            

    Museo Lee U-Fan (nº 10)
    Museo Lee U-Fan (nº 10)

            

    I ♥ 湯 (nº 4)
    I ♥ 湯 (nº 4)

    Hoy he estado en Naoshima, el centro del Festival de Arte. Quería ir para ver el Museo de arte de Chichu, el Art House Project, etc., además de las obras que habían estado expuestas desde antes de que comenzara el Festival. Si va a Naoshima desde Takamatsu, el ferry le dejará en el puerto de Miyaura, donde está la Estación del mar de Naoshima, un buen lugar para conseguir información de todo tipo. Aunque los autobuses para moverse por Naoshima tuvieran buena pinta, probé con las bicicletas de alquiler. La verdad es que es mejor estar más o menos en forma porque Naoshima tiene muchas cuestas, pero al ir en bici se puede disfrutar de los paisajes de la isla. Primero me dirigí al distrito de Honmura. Aquí es donde tiene lugar el “Art House Project”, que va convirtiendo las casas viejas en obras de arte. Cada vez que entraba en una de las casas me quedaba fascinado con obras con títulos como “Clínica dental/Lengua soñadora /Bokkonnozoki” de Shinro Ohtake, “Ishibashi/Jardín de Kū (Jardín del vacío)/Las cataratas” (nº 5) de Hiroshi Senju y “Salón de juego /Tsubaki” (nº 6) de Yoshihiro Suda. En Mukaejima, en la costa opuesta al puerto de Honmura, Tadashi Kawamata está realizando el “Mukaejima Project” (nº 7). Desde el puerto de Honmura se puede ver la Isla flotante de la playa de Mukaejima. En el distrito de Honmura hay muchas cafeterías. Cuando fui, vi a algunos estudiantes tomándose allí sus cafés. Por lo visto habían aprovechado las vacaciones de verano para venir desde Tokio. Intercambiamos la información que teníamos sobre la isla y seguí el paseo en bicicleta que, desde aquí, se hace más difícil. Atravesé una colina bastante empinada que tenía enfrente para llegar al Museo Lee U-Fan. Mientras luchaba por subir la gran cuesta, una persona de la isla me llamó y me dijo que la cuesta era demasiado empinada para ir en bicicleta y que había un camino alternativo para llegar al museo. Siguiendo su valiosa recomendación, cambié de camino. Por la nueva carretera podía ver las colinas igual de formidables, pero no sé qué me hubiera pasado si hubiese continuado por el camino inicial. Antes de ir al Museo Lee U-Fan me pasé por el Parque Benesse House a ver “Féretro de luz/Musgo conceptual” (nº 9) de Hiroshi Sugimoto y “Paisaje azul ciego” (nº 8) de Teresita Fernández. Desde allí pedaleé por más colinas y llegué por fin al Museo Lee U-Fan (nº 10), del propio Lee U-Fan y Tadao Ando. Es un sitio asombroso donde pude sentir la voluntad del artista en todo el espacio que comprendía el edificio. Para mí, el Museo Lee U-Fan es una de las principales atracciones de este Festival de Arte. Si se sigue en bicicleta desde aquí, se llega al Museo de arte de Chichu, que no hay que perderse si se va a Naoshima. Tan solo andar desde donde se compra la entrada hasta la entrada del museo ya merece la pena. El camino surca un jardín que parece un cuadro de Monet. Dentro del museo solo se exhiben obras de Claude Monet, James Turrell y Walter De Maria, que por supuesto me dejaron profundamente marcado. Al terminar de descender la cuesta desde el Museo de arte de Chicha ya tenía medio camino recorrido hasta el puerto de Miyaura. El balneario exposición de Naoshima “I ♥ 湯” (nº 4), obra de Shinro Ohtake, es una obra de arte en la cual te puedes bañar (“I love yu”, se pronuncia como la frase en inglés I love you, y la palabra yu en japonés significa “agua caliente” o “baño”). Admiraba el arte en sí mismo a la vez que me relajaba en el agua del baño recuperando fuerzas después del paseo en bicicleta y, cuando terminé, salí de la isla.

Día 3 Megijima/Ogijima

  1. El alma de Ogijima (nº 43)
    El alma de Ogijima (nº 43)

            

    Fábrica Onba (nº 51)
    Fábrica Onba (nº 51)

            

    Proyecto para pintura de paredes en calle de Ogijima: calle de muros (nº 58)
    Proyecto para pintura de paredes en calle de Ogijima: calle de muros (nº 58)

            

    Organ (nº 56)
    Organ (nº 56)

            

    Calle lluviosa (nº 54)
    Calle lluviosa (nº 54)

            

    Casa donde se reúnen las gotas de recuerdos (nº 46)
    Casa donde se reúnen las gotas de recuerdos (nº 46)

            

    Isla de Oiwa (nº 44)
    Isla de Oiwa (nº 44)

            

    La presencia de la ausencia (nº 38)
    La presencia de la ausencia (nº 38)

            

    Equilibriocepción (nº 39)
    Equilibriocepción (nº 39)

            

    Fukutake House 2010 (nº 37)
    Fukutake House 2010 (nº 37)

    Hoy he ido a Megijima y a Ogijima. Megijima y Ogijima están una al lado de la otra, y a ambas se llega a través de Takamatsu. Puede visitar ambas islas en un solo día. Primero cogí el ferry hasta Ogijima. En Ogijima, la parte de recreo del mismo puerto es ya una obra de arte, “El alma de Ogijima” (nº 43), de Jaume Plensa. Palabras de países diferentes se unen en un techo semitransparente, y hay cierta calidad artística en las sombras que producen esas palabras. Mi propia sombra se entrecruzaba con las sombras de esas palabras. Desde aquí fui caminando a las demás exposiciones. Se puede ir a pie a todas las exposiciones de Ogijima. Después de subir un estrecho camino entre colinas, lo primero que vi fue “Fábrica Onba” (nº 51). En esta instalación hay onba (carritos para bebé) por todas partes, hasta en el jardín de una casa vieja y en el salón. Había algunos onba de colores chillones, que hacían la instalación más divertida. Después caminé por otra cuesta estrecha hasta la próxima obra, o al menos eso pensaba yo. En realidad las obras aparecieron a lo largo del camino. “Proyecto para pintura de paredes en calle de Ogijima: calle de muros” (nº 58) de Rikuji Makabe, “Organ” (nº 56) de Tomoko Taniguchi, “Calle lluviosa” (nº 54) de Kyoko Taniyama, entre otras. Animado al ver tanto arte y tan curioso, seguí dando un paseo hasta la “Casa donde se reúnen las gotas de recuerdos” (nº 46) de Takeshi Kawashima y Dream Friends, “Isla de Oiwa” (nº 44) de Oscar Oiwa y otras obras. Todas las exposiciones me parecieron interesantes porque todas las obras estaban expuestas dentro de una casa normal. Me daba una sensación parecida a la de Naoshima Art House Project. Por cierto que en esta isla las calles son bastante estrechas, así que te encuentras y puedes saludar a mucha gente al caminar. Una vez una mujer de la isla me preguntó que a dónde iba y me indicó un sitio desde el cual podía ver el gran puente de Seto. Y siguiendo con la vista la dirección a la que apuntaba su dedo pude ver el precioso puente de Seto. Me había concentrado tanto en las obras de arte que no me había dado cuenta del impresionante paisaje que me rodeaba. Después de dar las gracias a la señora, me fui de Ogijima en dirección a Megijima, que está tan solo a 20 minutos.

    Una vez en Megijima me quedé conmovido por la grandiosidad de la obra “La presencia de la ausencia” (nº 38) de Leandro Erlich. Esta exposición tiene el poder de hacer a la gente comprender el mensaje de lo que significa “la presencia de la ausencia”, en el jardín de piedras llamado “Invisible” y en la “Casa de té doble”. Esta instalación también es una cafetería. Mientras estaba sentado tomándome un refresco, entablé amistad con unas personas venidas de Kyoto. Tuvimos una larga conversación sobre arte y después fui a ver “Equilibriocepción” (nº 39) de Harumi Yukutake. Aquí el uso de espejos crea un espacio bastante extraño. También se me ocurrió ver la obra desde la parte trasera, lo cual recomiendo hacer. La última instalación del día fue “Fukutake House 2010” (nº 37). Las obras de las galerías y artistas que representan Japón se exponen en las clases de una escuela primaria que no tiene clases por el momento. No paraba de pensar todo el rato "¿qué me esperará en la siguiente sala?". Me lo estaba pasando tan bien que se me olvidó la hora que era y, cuando me di cuenta, ya tenía que ir yendo hacia el ferry. Me tomé un café con hielo en la cafetería que habían preparado dentro de la escuela y me monté en el ferry. En el camino de vuelta hacia la terminal del ferry, en la playa de Megijima, hay una playa pequeña y agradable de arena blanca que se abre al mar y en la que en esta época vienen muchas familias a relajarse y a que los niños se diviertan en el agua. Hasta esta escena tan cotidiana me pareció especial.

Día 4 Inujima


  1. Último día. Salí en el ferry desde el puerto de Takamatsu y llegué a Inujima a través de Naoshima. Caminé bordeando el mar pasando el centro de venta de entradas de Seirensho de Inujima Art Project hasta la propia zona de Seirensho. En esta zona se encuentran las ruinas de una refinería de bronce, con sus chimeneas de ladrillo aquí y allá. Esta reliquia contemporánea se rescató y se ha regenerado para hacerla renacer como una obra de arte. Me adentré en sus entrañas, a través del pasillo tenuemente iluminado, para salir al cabo de no mucho tiempo en una amplia habitación. De los altos techos colgaban viejas puertas y ventanas de madera del periodo Showa (1926-1989) y bajo ellas había piedras cubiertas de agua. Todo este espacio, en el que la luz entraba por detrás a través de las ventanas, es obra de Yukinori Yanagi. Volví al puerto una vez y desde allí emprendí la marcha hacia unas casas con tejados de teja. Hay cuatro edificios esparcidos por ese espacio lleno de nostalgia, entre los que se encuentran las galerías “Casa de arte F” (nº 71), “Casa de arte S” (nº 72), “Casa de arte I” (nº 73) y “Nakanotani Gazebo” (nº 74), producidas por la arquitecta Kazuyo Sejima y la directora de arte Yuko Hasegawa. Mientras buscaba la galería a la que quería ir, comencé a caminar por una hilera de casas que formaban una especie de laberinto, que me recordó a las aventuras que vivía de niño imaginándome que iba en busca de un tesoro. Cuando volvía a la terminal del ferry, hablé con una de las encargadas del lugar. Se la veía muy emocionada, y dijo: "he venido desde Kansai para trabajar de voluntaria. Mi tarea termina mañana, así que tengo que volverme a casa, pero mi experiencia aquí ha sido inolvidable”. Al hablar con ella me di cuenta de la gran contribución que hacen los voluntarios del Festival de Arte. ¡Islas y arte, qué combinación tan fascinante! Si se combinan las islas con el arte, se espera que salga algo fascinante, cuando un grupo de personas, especialmente si son jóvenes, visitan las islas, incluyendo a los artistas que magistralmente han creado estas obras y estas exposiciones, y la gente que ha trabajado ayudándolos. La gente que vive en las islas (los ancianos) se llenan de energía y los visitantes pueden recuperar su personalidad y su individualidad, que muchos corren el riesgo de perder viviendo en la sociedad de las ciudades de hoy. En mis cuatro días llenos de emociones sentí que hay potencial para que eso ocurra.


Nota

El número de restaurantes y alojamientos en las islas donde se celebrará el Festival de Arte Internacional de Setouchi es limitado y varía en función de la isla. Recuerde comprobar la disponibilidad antes de su visita.